Videntes buenas

¿Existen de verdad las videntes buenas?

Podría comenzar este articulo contando una innumerable lista de atributos calificativos acerca de las videntes buenas. También podría enumerar un sinfín de evidencias para demostrar su existencia. ¡Pero no lo haré!.

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Sin embargo, lo que si voy a hacer es, contarte una historia que viví hace 7 años, después de lo que me ocurrió jamás negaré su existencia.

Tengo que decir que lo que voy a contar es absolutamente fidedigno. Obviamente, todos somos libres de creer o no, pero todo cambia cuando lo vives en primera persona. Sin lugar a dudas, para mi cambió todo, porque yo era bastante escéptica.

Soy contable en una multinacional, soy una persona pragmática y solo creo en lo que veo. Por eso nunca creí en historias de videntes y adivinos, para mi todo esto era sólo fábula. ¡Hasta hace 7 años!

Sigue leyendo y verás lo que me pasó…

¡Yo creo que después de leer mi relato, tú también vas a creer firmemente en la existencia de las videntes buenas!.

videntes buenas

Relato: Las videntes buenas existen

Hace 7 años me acababa de separar de mi marido, estaba más sola que nunca, porque ni siquiera tuvimos hijos. Me despertaba cada mañana pensando… ¡otro día más!. Estaba sumida en la más absoluta de las monotonías, por no mencionar que esta apatía, me hacía estar enfadada con el mundo entero.

A menudo me preguntaba: ¿Qué será de mi vida? ¿Seguiré así?. Me hacía estas preguntas porque mi vida sucedía de mi casa al trabajo y viceversa. Hasta que un día decidí buscar a una vidente y preguntarle directamente, ¡A ver que me decía!. ¡Porque hasta entonces era incrédula!.

Hice una busqueda en Google, busqué videntes buenas y echadoras de cartas, y entre muchas, llamó mi atención una enigmática mujer, su nombre es Ruth Montenegro. Me puse en contacto y me dijeron que Ruth podía atenderme por teléfono.

La verdad es que al principio dudé, me había imaginado una consulta en persona, frente a frente o en una mesa camilla…¡no sé!.

Después de darle algunas vueltas, me decidí y cogí una cita de 50 minutos con Ruth Montenegro.¡Que nervios!.

La verdad es que me puse bastante nerviosa, pensé: ¿Qué hago yo consultando a una vidente? ¿Y si me dice algo malo?…..¡Tenía una mezcla de incredulidad y temor!.

Y llegó el día…

El día de la consulta con Ruth Montenegro

Tengo que confesar que estaba nerviosa mientras hacía la llamada, ¡pero de pronto todo cambió! oí el saludo de Ruth y me tranquilicé. Su voz me pareció encantadora y su trato muy amable.

Tras el saludo, Ruth me dijo que no le dijera nada acerca del motivo de mi consulta, ¡me quedé extrañada!. Ruth me preguntó mi fecha de nacimiento, y me pidió que eligiera las cartas de la izquierda o las de la derecha.

Comenzó diciendo: Tú has acudido a mi porque te estas asfixiando y necesitas ayuda, ¡pero no crees en mi!. ¡Como comprendereis me quedé atónita!. 

Siguió hablando y me dijo: Te voy a decir 3 cosas y creerás en mí, para que después me puedas preguntar lo que quisieras, solo entonces creerás en mí, dijo.

Sin parar de hablar, dijo: Lo primero que te voy a decir es que dejes de hacerle daño a tu hígado pensando en tu ex, viendo lo feliz que es con su nueva mujer y con ese bebé que viene de camino». ….¿Bebé? ¿Cómo?. ¡Yo no sabía nada!

Continuó diciendo: en segundo lugar te diré que esta noticia que te acabo de dar, es justo lo que necesitas para poner en marcha de nuevo tu vida.

Y por último, en tercer lugar te quiero decir que veo dos deseos en tu pensamiento que aún no has cumplido: el primero es la maternidad, tu quieres formar una familia; y el segundo de tus deseos es ir a vivir a otro país.

Palidecí….¡Era cierto! ¿Pero cómo lo sabía?

Me dijo que en dos años mi vida daría un giro radical. Ella dijo literalmente: Tú ¡vivirás en tu país soñado y formarás una preciosa familia, sucederá todo junto!.

Mi experiencia con Ruth Montenegro

Ruth Montenegro videntes buenas Creí en aquellas predicciones. ¡Era obvio! ¡claro que existen las videntes buenas!. Mi experiencia con Ruth Montenegro hizo cambiar mi visión de la vida. Sus predicciones fueron exactas:
  • Mi ex marido fué padre con su nueva mujer a los 11 meses de separarnos.
  • Yo decidí cambiar el rumbo de mi vida y me vine a vivir a Roma, mi ciudad soñada.
  • Aquí conocí a Luca, mi marido y padre de mis tres hijas.
  • Hoy puedo decir que creo en las videntes buenas.
  • Ahora estoy segura de que hay videntes buenas en el mundo, y la mia es Ruth Montenegro.

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